Nuevo proyecto

No ha pasado ni un mes y mi cuerpo me pide que vuelva a escribir. Qué le vamos a hacer, descarto negarme porque si no terminaría de camino al manicomio y después de llevar años entrando y saliendo de oficinas que bien se podrían tildar con ese nombre no tengo muchas ganas de acabar desquiciándome.

Para ello, y como ando un poquito escaso de tiempo, voy a probar en dormir menos. Hace años probé el sueño polifásico, Uberman -una siesta de veinte minutos cada cuatro horas, total dormir dos horas al día-. Aguanté unos dos meses, hasta que rompí la rutina y me fui de vacaciones. Funcionó muy bien, sin sensación de fatiga o cansancio, y creo que las secuelas no han sido demasiado graves. Creo. Espero.

Por ejemplo, Leonardo Da Vinci no dormía mucho. Una hora y media al día. No voy a ser tan bestia. Me conformo con bajar a cuatro horas al día y, con las tres extra que le saco, escribir. Y ya si eso ir reduciéndolo hasta alcanzar al florentino. Y en estas tres horas extra aprovechar para escribir.

¿Escribir el qué, so pesao? Cuentos. Para niños. Cosas bonitas.

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