Soy imbécil

Lo reconozco: soy imbécil. Profundo. Profundísimo. De veras que me creí que había una posibilidad de que aquellos que han convertido el país en el cenagal apestoso que es pudieran marcharse a través de unas elecciones democráticas.

Creí que los españoles votaríamos de una forma más sensata, no eligiendo ya a nivel de ideas políticas, sino entre criminales condenados o ciudadanos que todavía no tienen un historial tan podrido. Los resultados de las elecciones están ahí. Aumentan los votos a unos, se reducen los votos de los otros. Es la voz del pueblo. España ha hablado.

Lo pensé. Lo reconozco. Soy imbécil. Profundo.

Ahora sólo falta ver las estadísticas de los votos para comprender qué ha pasado. Porque mientras escribo estas palabras pienso en la cuestión demográfica. Falta población joven, aumenta la población vieja, conservadora. Mi mundo, mi realidad, es la menos. Por contra, aquellos que ya solo miran por su propio interés, los que tienen miedo, los que ven la muerte cerca y sólo les importa su futuro, y los beneficiados por este sistema; son mayoría.

España somos un país envejecido, envilecido, empobrecido y envenenado.

Envejecido:

(Fuente: degeografía32)

Envilecido:

Empobrecido:

(Fuente: Arope 2014)

Envenenado:

(Fuente: PISA)

En fin. Soy imbécil.

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