La academia

Y el premio fue para el profesor o profesora de nombre común o de nombre exótico cuyo trabajo estaba centralizado en el análisis de los datos extraídos tras la acumulación de una serie de pruebas que a muy pocas personas importaba pero que servía para construir un mundo paralelo donde los elogios y las lamidas de culo eran la moneda corriente en el proceso de promoción interna como él o ella bien sabía porque aunque no tuviera el más mínimo interés en aquello que hizo tuvo que hacerlo, sí, tuvo que hacerlo, porque era lo que se esperaba que hiciera debido a su pertenencia a la academia.

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