Leemergence

Parafraseo a Robe Inieta cuando digo que no solo de escribir vive el hombre. Supongo que habréis visto que he tenido este blog un poco parado. También, si habéis sido avispados (hola Chaume) también sabréis que los libros ya no están en Amazon.

El motivo de este parón es sencillo. Junto a Judith hemos empezado un nuevo proyecto literario: Leemergence. En este blog vamos a subir reseñas de libros. Algo muy común hoy día. Sí, es cierto, sin embargo hemos decidido hacer un pequeño experimento: hemos decidido que reseñaremos los dos el mismo libro, como cada uno tiene una perspectiva literaria y vital diferente. Así podremos ver, comparar, y con suerte iniciar un debate alrededor de cada uno de los libros en particular y de la literatura en general.

Nuestra intención es publicar las reseñas cada dos semanas, así tendremos tiempo para leer los libros correspondientes y preparar la mejor versión de cada una de ellas. Hoy hemos publicado las primeras, correspondientes al libro de Defreds, núḿero uno en ventas, Historias de un náufrago hipocondríaco. Las podéis encontrar aquí -Judith- y aquí -la mía-. ¿Lo conoces? ¿Qué te parece? ¿Y las reseñas, se ajustan a tu opinión?

Por favor, si te gusta la literatura, leer, o simplemente quieres pasar un buen rato, estás más que invitado a Leemergence. Espero que disfrutes tu estancia en nuestro humilde blog compartido tanto como hemos disfrutado preparando, leyendo y reseñando estos libros.

¡Sé bienvenido!

Anuncios

Resurrección

easter-735942_1280

…y resucitó, al tercer día, en el psiquiátrico.

No. No es eso.

En la calle el mito se vuelve real, con legionarios con sus fusiles y pechos henchidos de orgullo, y sus santonas de peineta y lágrima de vela contrita se emborrachan celebrando la resurrección del hijo de Dios.

Qué delicia sería saborear en la televisión las imágenes de las fervorosas gentes, tan felices ante la vuelta de entre los muertos del Cristo Redentor. Sería porque no queda ningún televisor funcionando, estrictamente todos emitiendo un refrito del vómito de Goebbels rebozado de anabolizantes y máquinas tragaperras.

Y toda esta memez, ¿para qué?

Ah, sí. Con voz de pito: declaro inaugurado este blog.