Guía de comportamiento social

La reciprocidad parasitaria impide la contemplación excorpórea por parte del huésped. En cambio, la consecuente estandarización de la moda a la vez producto y radical del arribismo socioestético, es de tremenda utilidad para reconocer a simple vista a los gilipollas que es mejor evitar a toda costa.

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¿Sabes? O sea, no sé

¿Cuál podría ser el misterio que se yergue tras las crípticas palabras que constituyen el título de esta entrada?

Una pista: se cambió de canal de televisión de uno donde emitían un programa indefinido a otro que tiene una rima horrorosa. La hora: la una y algo entre semana.

¿Me siento escandalizado por la frase que dijo la chica? ¿Tengo motivos para esta sensación? O sea, no sé. Ella es una imbécil, los que la rodean unos aprovechados, los que la miran unos idiotas y los que la siguen unos borregos. Es mi opinión, ¿sabes? Porque el libro más leído en este país es el de una rubia televisiva, y los programas de televisión son los que dictan a golpe de grito qué, cómo y cuánto piensa, dice o cree todo mi país. O sea, olos motivos tras las grandes manifestaciones del país vienen dictados por el deporte, un reality show o incluso la religión.

No sé.

Mientras tanto surgen nuevos nombres en los llamados “Papeles de Panamá”, que me traen a la memoria esa frase de la derechona que decía que no era bueno subir los impuestos al capital porque el capital huiría y se iría a otro lugar donde tributara menos. Y aquí no pasa nada.

O que los diputados y las diputadas de nuestro bendito país no sean capaces de respetar el mandato de la ciudadanía y ni siquiera sean capaces de formar un gobierno de mínimos.

Supongo que ¿sabes? O sea, no sé.